La violencia, en cualquiera de sus formas, nunca debe naturalizarse. Frente a una situación de violencia por motivos de género, todas las personas podemos actuar: acompañando, escuchando, orientando o realizando una denuncia. No hace falta ser testigo directo ni tener un vínculo específico: si sospechás que alguien está en riesgo, podés acompañar y asesorarte a través de los canales oficiales.
En esta imagen encontrarás los números y servicios disponibles para recibir pedir ayuda. Tu intervención puede marcar una diferencia, evitar daños y proteger a quienes lo necesitan.
Recordá: nadie está sola/o. La violencia es un problema social, y contamos con redes de apoyo preparadas para escuchar y actuar. Pedir ayuda y ofrecer ayuda son pasos fundamentales hacia una vida libre de violencia.